Como bajo un inmenso cielo,
que de infinitos colores veo,
así me siento cuando de tu presencia me rodeo.
En mi día invento una pausa,
le cubro la boca a mis miedos,
y solo oigo tus palabras,
que en mi alma tejen calma.
Con timidez
entrelazo mis dedos
y vuelvo a admirarte,
¡enorme cielo!
una y otra vez,
mientras puedo.
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