En mi camino van cayendo,
poco a poco,
una a una,
las hojas de tu recuerdo.
Las advierto y no las piso,
intento y las esquivo,
más luego las levanto y las guardo en mi bolsillo.
Siento el ruido que hacen cuando juegan con mis manos,
y las vuelvo a dejar en el suelo.
Porque sé que aún queda un largo camino,
y no quiero vivir sólo de recuerdos.
Entonces seguiré mi paso que sabrá a olvido,
pero que me dará nuevos sueños.
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