Si como habiendo leído instrucciones,
o un manual de precauciones
no hubiera ido en puntillas,
a hundir mis tobillos,
en tu inmenso río,
y ofrecerte mi mano,
tal vez no sabría
lo poco que hoy sé
y lo mucho que estoy a punto de aprender.
Y me alegra haber ignorado
haberme escuchado
tener los pies lastimados
y que me ofrezcas también tu mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario