Dicen que las mascotas se parecen a sus dueños. La mía tiene el caparazón un poco raro, parece dañado. Anda de acá para allá, nadie sabe a dónde va. Se pierde con frecuencia, pero se vuelve a encontrar. Va más ligera cuando nadie la ve pasar. Intenta cruzar por lugares que a simple vista no puede, sin embargo, no lo deja de intentar. Y cuando alcanza escalones, tiene miedo de bajar, hasta el momento en que se deja llevar.
Me pregunto si yo también seré así, como mi dueña.
Atte. firma y aclaración: la Tortuga.
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