Dedicado a la abuela Elisa, con todo mi amor.
Sabiendo que no es lo mío, yo te acercaba mis garabatos. Me encantaba ver cómo los mirabas y la forma en que tu dedo índice recorría cada trazo, parecía que los estudiabas.
De verdad te gustaban porque como si pudieran llamarse "dibujos", con cariño los guardabas. Y a tu lado, mientras, yo guardaba la sonrisa que en vos se dibujaba.
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